La producción musical está acompañada de un videoclip, trabajo que deriva de la publicación del libro “Abrazos que escuchan: acompañando a la niñez y juventud chilena de hoy”.

Luego de la publicación del libro “Abrazos que escuchan: acompañando a la niñez y juventud chilena de hoy”, el cual fue escrito pensando en la realidad local vivida tras el estallido social por los niños y niñas de Valparaíso y como una forma de ayudarlos a expresar sus sentimientos, el Área de Educación de la Corporación Municipal de Valparaíso desarrolló un nuevo proyecto que permitió musicalizar y generar un video del libro.

La grabación de la canción está protagonizada por los niños y niñas de la Orquesta Latinoamericana Estudiantil de Valparaíso dependiente de la Cormuval y que son parte de las escuelas municipales de la ciudad puerto, quienes junto a la banda local Ensamble Akesur y la cantante y compositora Pascuala Ilabaca dieron vida a esta innovadora pieza musical inspirada en los relatos recopilados en el citado libro.

De los talleres a los estudios de grabación

Silvana Sáez, Directora del Área de Educación de la Corporación Municipal de Valparaíso destacó el resultado de este trabajo con los niños y niñas de las comunidades escolares de la comuna, explicando que “la primera expresión termina siendo un libro en donde allí queda plasmado lo que nuestros niños, niñas y jóvenes viven a propósito del estallido social de octubre del año pasado. El libro ‘Abrazos que escuchan…` es el primer resultado y ahora la canción viene a cerrar el ciclo de esta expresión y visibilización de esta experiencia de vida, que, sin duda, queda marcada, pero que también tiene elementos que caracterizan y ponen en común para muchos de nosotros como la esperanza y expectativas que tenemos de cambiar Chile”.

Por su parte, la psicóloga Claudia Espinoza, quien participó en el acompañamiento y creación de la letra representando al ‘Colectivo Voces que Escuchan’ indicó que “en los talleres realizados pudimos facilitar un espacio en que niños y niñas expresaran cómo se sentían, cómo estaban viviendo el contexto nacional y cuál era su experiencia cotidiana. Esa expresión luego fue trabajada como análisis de contenido y fue la base sobre la que la Orquesta Latinoamericana de niños que funciona en la escuela Pedro Montt, junto a otros músicos como el Ensamble Akesur y Pascuala Ilabaca, pudimos generar una instancia de cocreación en la cual los adultos nos ponemos al servicio de la producción de texto y elaboración de una canción que hicieron los mismos niños y niñas, respetando lo que se había producido en los talleres por parte de otros niños, niñas y jóvenes de la comuna”.

Así mismo, Espinoza señaló que este trabajo fue “una instancia de reconocimiento desde el mundo adulto para ellos y permite nuevamente hacer visible que los niños comprenden, entienden, opinan y son actores indispensables para poder referirse al tipo de país en el que quieren vivir y también cuál es la relación con el mundo adulto que quieren sostener. Es una invitación a relacionarnos colaborativamente entre las generaciones y pensar también cuál es el país que queremos”.

Una experiencia inolvidable

María Carolina López, Directora de la Orquesta Latinoamericana Estudiantil de Valparaíso comentó que “los chicos opinaron durante el aprendizaje y el ensayo de las cosas. Se involucraron absolutamente con el proyecto hasta el momento de la grabación y cuando fueron a grabar se lo tomaron muy en serio. Se emocionaron mucho, porque era un estudio profesional, que seguramente muchos no conocían. A su vez, nunca perdieron la línea de trabajo, no jugaban durante la grabación, sino que esperaban los momentos y estaban bien atentos. Fue una muy bonita experiencia para ellos y fue muy rico para nosotros, los músicos grandes y para mí como directora al ver a los otros colegas también profesionales en la música cómo compartían a la par con los músicos más pequeños, así que fue una experiencia súper enriquecedora para todos”.

En tanto, Esteban Silva, músico, psicólogo e integrante del Ensamble Akesur indicó que “tuve el privilegio de poder ser parte como psicólogo desde orientaciones metodológicas como el derecho al juego, el diálogo sobre la importancia de la democracia, los cuidados que facilitan otros procesos, cuidados que pueden ser entre pares, entre niños y niñas y como el mundo adulto se repliega para permitir un espacio donde eso pueda emerger, porque eso existe, y de repente desde la postura adulto céntrica eso está obturado, invisibilizado. Eso también pasó en la música, pues después tuvimos que mirar, sentarnos y escuchar como la Orquesta de niños y niñas interpretaba y vivía la música, entonces ahí también fue una experiencia de repliegue, decir y de sentir, de cómo ellos habitan la música y cómo ir acoplando el mundo de la música que habíamos cocreado con Akersur con los niños y niñas”.

Antonia, de 10 años, cantante, violinista e integrante de la Orquesta comentó su experiencia, indicando que “me gustó participar al tocar y crear la letra de la canción porque conocí gente nueva, como los músicos del Ensamble Akesur que me cayeron súper bien. Me gustó la experiencia de tocar en un estudio de grabación, nunca me imaginé que pudiera pasar, porque canté y toqué con la cantante que me gusta (Pascuala Ilabaca). También me gustó porque compartí esa experiencia con mi prima donde pudimos cantar juntas la canción”.

Izana Reyna, charanguista de la Orquesta también señaló que “grabar en un estudio fue una gran experiencia para mí, además que con esto puedo acércame más al mundo de la música. Nunca me imaginé que iba a participar en un proyecto como este, fue muy agradable y productivo participar con las personas que estuvieron en dicho proyecto”.